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viernes, 23 de agosto de 2019

¿Qué es, en realidad, el ESPIRITISMO?

EL ESPIRITISMO es una doctrina filosófica de carácter racionalista porque promueve el libre pensamiento y el libre análisis; rechaza los dogmatismos, fanatismos e ideas preestablecidas y excluye la noción de lo sobrenatural, la fe ciega y toda suerte de prácticas ritualistas.

Respeta todas las filosofías, religiones, y creencias personales, estimula el libre albedrío y no impone, ni prohíbe nada, sino que invita al estudio, haciéndonos conocer con hechos irrefutables la realidad del mundo espiritual, las leyes que lo gobiernan, sus relaciones con el mundo visible, la naturaleza y el estado de los seres que lo habitan y, en consecuencia, el destino del hombre después de la muerte.
El Espiritismo es moral, porque tiene por finalidad la transformación moral del hombre.

Su posición ética frente a la vida invita a la educación y elevación de los sentimientos, estimula el estudio, la cultura y la investigación, con el propósito de orientar al ser humano en el proceso de su autoconocimiento y de comprensión del mundo físico, como del mundo espiritual que lo rodea, enseñando que el hombre es el sujeto protagónico de su propia historia; que es responsable de sus actos y arquitecto de su propio destino.-

"Asociación Estudios Kardecianos ASDEK" - Medellín -

martes, 30 de julio de 2019

SUMAS Y RESTAS


Mi madre en los pasillos del hospital clínico Dr. Peset. Valencia. Julio 2018.

En una habitación de hospital, día tras día, sobran momentos para la reflexión… para las miradas perdidas, las tímidas sonrisas, las lágrimas disimuladas. El tiempo se detiene y te familiarizas con ese sonido particular, a veces molesto, que proviene de los pasillos. Pasas a formar parte de un listado y de ese ostracismo médico que puede representarse, metafóricamente, como una inmensa red de araña psicológica que se despliega ante ti. No sabes qué va a pasar al minuto siguiente… estás desnudo, subordinado al criterio médico. Y te dejas hacer... La rutina te engulle y los minutos pesan. Un lugar donde hay que estar muy tranquilo, muy mentalizado, para conseguir mantener el equilibrio. No es el mejor lugar para recibir visitas, no… pero, paradójicamente, es donde más se suelen recibir. Y, claro, en contrapartida, destacan las ausencias.
 
De vez en cuando, fluye ante tus ojos un ir y venir de universos infinitos. Esas personas que, esporádicamente, llegan... con sus preocupaciones, sus teorías, sus ideas preconcebidas a veces acertadas, otras distorsionadas, de la realidad… que acaban, algunas veces, convirtiéndose en una distracción o un choque emocional de malentendidos o desencuentros. Es, en éste último caso, cuando en tu interior sólo ruegas silencio... ¡Silencio! ¡Calma!
Y entonces, en los pasillos, el trasiego de la rutina, se impone. Pasos, voces, portazos.

Vienen unos y dejan sus consejos. Otros intentan animar el ambiente con palabras de esperanza. El enfermo terminal suele asentir en silencio. O mirarte fijamente, sin poder responder nada. Cada uno vive la situación desde su perspectiva, conforme a sus recursos. Sí, es una forma de aportar luz... Otros llegan y, desde su ignorancia o frustración, como forma de mostrar sus sentimientos, tratan al enfermo como si de un inútil se tratara. No. Mientras pueda valerse por sí mismo debemos respetar su espacio personal y autonomía. Pese a su lentitud. Pese a todo. La persona puede estar enferma e impedida o sólo enferma. Que se exprese… estar cerca pero sin agobiar, es el mayor acierto. El cuidador sabe perfectamente el estado de quien está cuidando y sus necesidades...

Mensaje. Avinguda Germans Maristes. Valencia. Julio 2018

Saber que puedes morir te hace más consciente. A algunas personas, tras asimilar el fatal diagnóstico, les llega la calma. La resignación se lee en sus rostros y su respuesta a toda muestra de ánimo es una sonrisa cómplice. Ahí está la señal de que entendieron todo. Han entendido que, a veces, es inútil nadar contracorriente. Entonces, y sólo entonces, tras la resignación llega la aceptación y la conformidad... y dejan de aferrarse a la vida. Y empiezan a soltar… soltar... cosas, personas, ideas, creencias… todo. Es el fin de los apegos. La entrada a un nuevo estado de conciencia. Una meta difícil de alcanzar pero que hace más amable esa transición.

El acompañamiento de un enfermo terminal puede considerarse como un regalo. Una experiencia que comienza y culmina entre cuatro paredes. Donde los gestos cobran más importancia que nunca. Donde enfermo y acompañante emprenden un incierto camino y establecen una comunicación que se extiende más allá de las palabras. Los sentimientos están a flor de piel. La tristeza y la gratitud van de la mano... Hay momentos para todo y se debe echar mano de la mayor fuerza moral de la que seas poseedor. Y en ese punto sólo hay espacio para la gratitud. No hay lugar para el resentimiento. Los mejores sentimientos convergen. Al fin, desaparecen los villanos... y se empieza a ver el mundo desde otro prisma.

Mi madre atendiendo una llamada. 8 de Julio 2018.

Realmente nadie es responsable de la vida de nadie. Por mucha frustración que sintamos, es inútil proyectar nuestra ira sobre éste o sobre aquel. No hay culpables. El juego de la vida requiere sabiduría y acción y, precisamente por eso, también está expuesto al error y a la caída. Las expectativas que hemos ido creando respecto a personas y cosas se esfuman como el fútil humo de un cigarrillo. En ese punto, sí, ahí, comprendes que nadie está en el mundo para hacer feliz a nadie. Que somos responsables de nuestra propia felicidad y nadie vive para cumplir nuestras expectativas. Todo el amor entregado de forma altruista e incondicional no puede esperar ser retribuido. Porque el amor es un regalo, algo voluntario. Y la recompensa de una buena acción reside, precisamente, en haberla hecho. Es por eso, creo yo, que muchos mueren con la paz y la satisfacción de dejar la misión más que cumplida.

Y sí, también... en esos últimos días, entre esas cuatro paredes, se nos da la oportunidad de descubrir las almas puras, los sentimientos sinceros y los egos que buscan culpables porque, como decía, ignoran que la vida es un viaje de crecimiento individual y colectivo pero, sobre todo, individual... donde cada ser tiene un recorrido, necesita vivir necesariamente ciertas experiencias y, sobre todo, aprender a amarse y no dejarse para después... sabiduría que te libera de la necesidad de ser amado y su correspondiente frustración ante las expectativas. Por lo tanto, ante cualquier situación límite, procuremos que nuestra actitud sume más que reste.

Hospital Clínico Dr. Peset Aleixandre. Zona ascensores. Valencia. Julio 2018

Siempre agradecer la atención, el contacto, el tacto... cada muestra de afecto y sensibilidad que brindamos hacia el enfermo… y hacia su cuidador. Ambos forman un tándem y muchos olvidan que, en momentos como ésos, suelen acabar siendo cómplices de confesiones, secretos, momentos compartidos en blanco y gigantes sentimientos.


©Rosa Sánchez
30 de julio de 2019

©Texto basado en reflexiones personales tras la experiencia vivida junto a mi madre hace un año por estas fechas; en homenaje a su ejemplo abnegado de lucha, resignación, fortaleza, dignidad y calidad humana.

martes, 31 de mayo de 2016

Freddie Mercury, el hombre que creía en sí mismo

Farrokh Bulsara cuando era una leyenda en ciernes

¿Qué hubiera pasado si Farrokh Bulsara, aquel chico introvertido de origen persi e indio que emigró a Inglaterra junto a su familia, no hubiera tenido la oportunidad de hacerse un hueco en el mundo de la música? Pues que Freddie Mercury no hubiera visto la luz y el mundo se hubiera perdido uno de los mejores compositores y cantantes de todos los tiempos...

QUEEN, la banda que catapultó a la fama a sus cuatro integrantes.
De izquierda a derecha: Freddie Mercury (vocalista),
Brian May (Guitarrista), John Deacon (Bajo) y Roger Taylor (Batería)

Farrokh Bulsara siempre contuvo a Freddie Mercury, no se tratan de dos personas distintas. El primero es la persona, el otro lo que vino a dar. Y como todo lo hacía con pasión, triunfó y lo hizo con creces. Como creador y señor de su propia realidad, rentabilizó al máximo esa faceta, parte inseparable de sí mismo, en completa conexión con la fuente. Y le condujo al éxito más rotundo. Cuando nadie creía en él, él creyó en sí mismo y el éxito fue llegando a pequeños sorbos.  

Freddie Mercury en la cima de su carrera musical

Ya sabéis, amigos, si tenéis un sueño, trabajad por hacerlo realidad... nadie dice que sea fácil pero con ilusión y perseverancia todo llega. La riqueza interna se proyecta en el exterior. El potencial está dentro de cada uno, latente, esperando a ser sentido, expresado... y vivido. ¡Vamos!
¡Gracias, amigos, por darlo todo y por creer en vosotros mismos!

lunes, 14 de septiembre de 2015

UNIFICA Y VENCERÁS


A causa del envenenamiento de una docena de gatos en El Mojón, pedanía perteneciente a Pilar de la Horadada, estos días se ha abierto un controvertido debate entre defensores y detractores de los mismos.


No es casualidad que, hace unas semanas, los medios de comunicación españoles se hicieran eco de las controversias nacidas entre la población a causa del conflicto Sirio y la acogida de refugiados. No es casualidad.


Y tampoco lo es que hoy mismo se haya 'celebrado' lo de Tordesillas, donde han lanceado hasta la muerte a su célebre toro (hecho que ha movilizado a cientos de animalistas que, desde diferentes puntos de España, han viajado hasta allí con el buen propósito de evitar una tradición condenada a desaparecer sí o sí).


Tampoco es casualidad que hace una semana el programa Cuarto Milenio (tan criticado por algunos escépticos, aun destacando mundialmente por la profesionalidad indiscutible de este gran equipo con Iker Jiménez a la cabeza) emitiera un magistral reportaje sobre la vida y la intrigante muerte de Félix Rodríguez de la Fuente, emblema de muchos defensores de los derechos de los animales por excelencia y un maestro muy querido por más de una generación (cuyo caso, inexplicablemente, sigue abierto).


No, a mi manera de ver, nada de esto es casualidad. Y si os preguntáis qué relación tiene todo esto entre sí, os digo yo que sí la tiene. Todo está conectado. Pero parece que el mundo ha olvidado su origen, su historia, su pasado… todo, menos esta frase: “divide y vencerás”. Todo problema no viene de sumar sino de dividir. Pero, como dice Pepe Mujica, cada cual aprende con su experiencia…

En los últimos tiempos he comprobado que donde muchos ven inconvenientes, sólo hay oportunidades, pruebas de la vida para beneficio de nuestra evolución. Humildemente opino que no nos van mejor las cosas porque al ‘dividir’ creamos un clímax de discordia, dilema y rencor.


Me sorprende que todavía haya inmemoriados que, perteneciendo a este país (un país de inmigrantes, de guerras, exilios y hambrunas… hechos históricos que, tal vez, los más jóvenes aún no conozcan), todavía se resistan a dar asilo al exiliado de guerra… La imagen del niño ahogado en la playa, o la de cientos de familias huyendo desesperadas, ha conmovido a media España… pero, por lo visto, aún no es suficiente. Por nuestra ceguera interior, y alguna cosa más, no nos van bien ciertas cosas… y luego nos quejamos.

Nada es suficiente. Se ha comprobado que todo esfuerzo a la hora de sensibilizar a la población es poco. Años de evolución, decenas de personas dando su vida en defensa de los derechos humanos y animales, en pro de una convivencia pacífica y una vida mejor, y todavía se defienden códigos que ya no encajan en esta sociedad.


Códigos que cobraron sentido en otro tiempo, pero que ya no tienen cabida en nuestro mundo de hoy y que se activan cada vez que se defienden patriotismos separatistas o tradiciones que rinden culto a la barbarie, al encarnizamiento más salvaje, al dolor y a la muerte. Como sucede en la dichosa ‘fiesta’ del toro de la Vega.

Decía el maestro Ramiro Calle que si a un animal se le mirara a los ojos, desaparecería la crueldad que nos conduce a lastimarlo. Ahora se están manifestando aquellas cosas que hacen que el hombre no detenga su evolución ni pierda su estado de humanidad. Todas al mismo tiempo.


Ahora regresa también a la opinión pública el espíritu de respeto y amor hacia los animales del maestro Félix, ése que prestó su voz y su alma para hacer un consenso de feliz convivencia entre el Hombre y la Tierra hace más de 36 años. ¿Con toda esta serie de NO CASUALIDADES el universo no estará intentado decirnos algo? Yo creo que sí. Escuchemos a ver. Tal vez nos vaya mejor.

No se puede pretender que todo el mundo piense como nosotros. Es verdad. Cada visión personal esúnica y depende de muchos factores. Por eso procuro no discutir con nadie. La vida en sí misma es una prueba maravillosa donde cada cual tiene su aprendizaje, cada cual es llamado en su momento y cada cual responde según su nivel de conciencia y de su grado de humanidad y de dignidad espiritual. La buena noticia es que la involución no existe, amigos. Sólo nos detenemos.

Volviendo al tema que nos ocupa, los envenenamientos de El Mojón, comentaba ayer una señora en facebook que los gatos son una plaga, crían pulgas, le rompen las plantas y le arañan el coche. Mirad, yo respeto que ella enfoque ‘el problema’ así. Pero mi experiencia es otra.


Ni mis vecinos ni yo tenemos ningún problema con los más de 16 gatos que viven en mi jardín. Y lo puedo demostrar. Comen a diario y, por consiguiente, sólo invierten el tiempo en jugar, comer y descansar. Plagas en mi casa, desde que llegó el primer gato, no hay. ¿Pulgas? Pueden decir quienes han estado en mi casa si algún bicho les picó. A mí no y vivo aquí. ¿Todo son perjuicios para los que están en contra y todo ventajas para los que están a favor? ¡Siempre ha sido así! Es un problema de división (formamos parte de un Todo), y de focalización también. Si focalizas tu energía en lo negativo, tu visión será oscura. Y sin amor todo es negatividad y división.

Y un último apunte sobre otro comentario de un chico que opina que es patético politizar la cuestión a raíz de una recogida de firmas que se organizó para que la alimentación de estos animales regrese a las manos adecuadas. Veréis, por desgracia, hoy en día todo está politizado (lo siento mucho pero es así) Y aunque no entiendo de política (y Dios me libre de militar algún día en ella), de la misma manera pienso que lo acontecido ha abierto la caja de los truenos y están saliendo a relucir otros temas ‘de cuyo nombre muchos sí quieren acordarse’.


Desde hace unos meses, a los voluntarios que alimentaban a estos animales, se les ha retirado el correspondiente carnet que les permitía hacerlo, expedido, tiempo atrás, por el mismo Ayuntamiento. Los mismos voluntarios se encargaban de controlar las colonias, también, mediante la esterilización correspondiente. No hacían nada incorrecto, todo lo contrario. No entiendo qué ha pasado. Por lo tanto, como no aunemos las conciencias, y la autoridad competente no tome cartas en el asunto e investigue, los gatos que han muerto cruelmente envenenados no han sido los primeros pero tampoco serán los últimos.


Tal vez sus agónicas muertes no supongan nada para algunas personas; tengo la certeza de que para la inmensa mayoría sí. Se ha visto la respuesta en las redes y en la calle. Por eso, más que nunca, creo que la unión hace la fuerza. Unificar es sumar y ahí sí cabemos todos.

martes, 28 de abril de 2015

Alberto Gil visita tierras murcianas: crónica de un viaje interior

Presentación de "Mis pequeñas odiseas: viajando con otros ojos" en San Javier

Es tiempo de entusiasmo e ilusión. Tiempo de encuentros y complicidad. Hora de disfrutar de esos pequeños sueños realizados y de plantar la semilla de proyectos futuros. Tiempo de amistad y de magia literaria... Alberto Gil ha vuelto a estar entre nosotros con su segundo libro y nuevos proyectos en la maleta. Estaba escrito y tenía que ser así. Lo encuentro emocionado. Viene cansado pero feliz. Bueno, algo cansado y un poco más serio de lo habitual. Menos irónico que de costumbre. Es normal. Esa es la parte que nadie ve. Sabe Alberto lo que se espera de él. No decae, no ceja en su empeño de llevar por el mundo su mensaje de lucha y superación, de esperanza y de conocimiento, de magia, búsqueda y realidad… pero es humano y entiendo que a veces es duro seguir en la brecha.

Una de las ganadoras del II Concurso de Microrrelatos Eroski,
organizado por Taller de Prensa y Comunicación

Su vida transcurre entre el trabajo, un taller de Braille, un club de lectura, su afición literaria, proyectos personales y el gimnasio. Vive a agenda completa. Pero vivir tratando de rendir al máximo, poniendo siempre el listón allá por las nubes… agota y mucho. Por eso lo observo y me preocupo. Sé que conmigo, aunque evite inquietarme, se sincera. Y yo le escucho, le comprendo. El aprecio y el respeto que me profesa siempre están presentes y por encima de todo. Sí, Alberto es humano y también decae. Pero decaer no significa derrumbarse, forma parte del aprendizaje. Y ésa es nuestra principal misión en la vida.


Entrega del tercer premio cortesía de Eroski San Javier

Hablamos tranquilamente y dejamos que las cosas fluyan... valorando, en primer lugar, el descanso, la tranquilidad y el instante. Y entonces él, fortalecido por la fuerza motriz del compañerismo y la amistad, no flaquea. Se levanta y consigue estar a la altura de las expectativas. En apenas tres días lleva a cabo dos presentaciones de su segundo libro “Mis pequeñas odiseas: viajando con otros ojos”, y comparece ante 300 alumnos del Colegio Fontes de Torre Pacheco de la mano de los magistrales Emilio Tomás y Nuria del Monte, periodistas de Taller de Prensa y Comunicación. Una vez más lo consigue, constancia de su poder personal, altruismo y valía.
 
Con José Sáez, un incondicional y siempre dispuesto amigo

Y lo mejor de todo, nuestra pequeña escapada del domingo, donde nos da tiempo de hablar muchas cosas: de los errores humanos, de la conciencia, de la importancia del perdón. Del complicado mundo editorial. De las cosas que sólo se hacen por amor, desinteresadamente. De nuestros triunfos y frustraciones. De nuestro próximo trabajo en común... entre risas, conversaciones que se entrometen y breves silencios. Accede a hacerse fotos conmigo aún sabedor de que lo esencial es invisible a los ojos. A pesar de que en su mundo interior no necesita imágenes, le basta con retener recuerdos, pensamientos que mudan en reflexiones, conclusión de experiencias vividas.

Con Ramón y Lupe, amigos y admiradores de Alberto
 
Nada escapa a la percepción de sus enfatizados sentidos. Alberto es un avezado interlocutor que enseña porque sabe: ha sufrido el fantasma de la exclusión y el desprecio, de la discriminación y la burla. Como buen clarividente, sabe ver el interior, aquello que verdaderamente somos más allá de lo físico, los matices de la voz o las palabras adornadas. No se deja llevar por las apariencias, esas que a tantos embelesan y engañan. Por eso huye de las adulaciones y acepta la admiración. Sabe también que muchos son los que le envidian… pero es lo que tiene ser especial, que no se deja a nadie indiferente.
 
En Rojales, entre familia
 
En este mundo de apariencias, de luchas constantes y sentimientos en liquidación, me siento, junto a Alberto Gil, arropada por alguien auténtico cuya amistad, una amistad que olvida faltas, esconde defectos y ensalza virtudes, me devuelve al origen y a la esencia verdadera. Me siento con alguien que te acepta como eres, con quien acalla a los fantasmas que te dice que no vales, que no puedes, que no lo vas a conseguir. Con alguien que te ayuda a ser tú mismo, sacando lo mejor de ti. Con alguien que no espera de ti más de lo que estás dispuesto a dar. Con alguien con quien compartir confidencias, sueños e ilusiones. Con alguien con quien poder sonreír y ser feliz sintiéndote amado.

 
En la estación de Balsicas con Nuria y Emilio, buenos amigos periodistas
 
Gracias, Alberto, buen amigo, gracias por adentrarme contigo en este mágico y maravilloso viaje interior. ¡Hasta la próxima!

martes, 18 de noviembre de 2014

EL ETERNO DEBATE



¿Dios o azar? Éstas son las mayores incógnitas actuales de la ciencia que se han vuelto a plantear en Tenerife el pasado mes de septiembre, con motivo de la celebración del Festival Starmus, un festival de una semana de duración centrado en la visión puramente científica del origen del universo. Hasta allí, grandes de la élite científica actual, astronautas, premios Nobel y algunos músicos de renombre, se han reunido en torno a un debate sin precedentes… La polémica vuelve a estar servida.

Una cita donde, entre otras ponencias (y por ironías de la vida), el prestigioso físico británico Stephen Hawking jugó a ser Dios negando con rotundidad la existencia del mismo, afirmando cosas como que ‘ningún aspecto de la realidad está fuera del alcance de la mente humana’. Y lo dice una persona de 72 años con una enfermedad motoneuronal relacionada con la esclerosis lateral amiotrófica diagnosticada a los 21 años y que, por ello, debería llevar unos 50 años muerto según la ciencia.

La ciencia actual presenta teorías que pretenden prescindir de Dios en el origen del universo y miles de científicos de todo el mundo las avalan. Ciencia y razón contra religión y fe. Y yo, como siempre, me pregunto: ¿por qué debemos elegir? ¿Por qué debemos separar ambas cosas? Si, como dijeron los grandes místicos, Dios es indefinible, impensable e inimaginable… ¿cómo explicar algo que sólo se puede sentir desde la experiencia? ¿Cómo puede formarse el universo y todo cuanto existe a partir de una explosión, tal y como explica la teoría científica del Big Bang? ¿Puede salir orden del caos? ¿Acaso no se encierra una sabiduría en todo lo que nos rodea, incluyéndonos a nosotros mismos, que sólo ha podido ser diseñada y creada por una inteligencia superior?

Yo creo que la fe es algo innato. Algo que se ve y se siente y no necesariamente está ligada a cuestiones culturales o de tradición familiar. En mi caso, al menos, no ha sido así. Crecí bajo la conciencia absoluta de la existencia de un ser superior, creador de todo cuanto existe, sin la presencia de ninguna clase de imposición religiosa ni haber seguido adoctrinamiento en dogma alguno. Tal vez nos venga dado, a unos, y sea adquirido, por otros. Tal vez. El caso es que me resisto a prescindir del sello de la mano de Dios en todo cuanto es y somos. Porque decir lo contrario es afirmar que nuestra vida, la de los todos los seres que habitamos esta Tierra, no tiene un propósito. Porque no saber de dónde venimos, qué hacemos aquí y hacia dónde vamos, no hace sino que crear una mayor sensación de desconcierto y desánimo en la sociedad actual.

Creo rotundamente que el ser humano es mucho más que lo visible y manifiesto de su condición. Estamos dotados de cuerpo, mente y espíritu, y todos hemos venido a la Tierra con un propósito. Tanta grandeza no puede provenir de una pobreza. Sabios de todo el mundo llevan décadas avisándonos de que esto es así. La realidad es que siempre han habido farsantes que han tratado de encubrir la verdad. El ser humano ha tenido que echar mano de su propio discernimiento para llegar a lo genuino y verdadero, además de haber contado también con seres de luz cuyos testimonios tenemos a mano y que son noticia todavía.

Como planteaba antes, ¿por qué debemos elegir? ¿Por qué debemos separar ambas cosas: ciencia y fe? La Dra. Elisabeth Kübler-Ross, una de las mayores expertas mundiales en estudios sobre la muerte y los cuidados paliativos, afirmaba la existencia de un mundo espiritual donde el ser sigue existiendo tras abandonar el cuerpo físico. Creencia que defendió hasta el último momento. Estas afirmaciones, llevadas a cabo en múltiples conferencias donde el tema base eran las experiencias cercanas a la muerte y sus fases, basadas en experiencias científicas, estudios personales y multitud de testimonios, no le ocasionaron más que humillaciones por parte de compañeros de oficio.

Por otro lado, la Dra. Marilyn Rossner, colega de la anteriormente citada y colaboradora del Dalai Lama y Teresa de Calcuta, está considerada una de las mejores médiums del mundo aunque su actividad no se circunscribe exclusivamente a sus facultades precognitivas. Rossner es doctora en Ciencias de la Educación y en Educación Especial, experta en terapias de conducta y directora del Departamento de Psiquiatría del Hospital de Montreal (Canadá), entre otras cosas. Gracias al don que posee también lleva décadas dando conferencias por todo el mundo sobre temas tan trascendentales como son la muerte, la reencarnación, la importancia del perdón y, sobre todo, la existencia de Dios como Creador y Sabiduría Suprema.

El tiempo que las grandes almas han profetizado es ahora. Vivimos una etapa donde toda mentira sale al descubierto. Es el triunfo de la conciencia sobre el instinto. Un tiempo donde absolutamente nada puede cambiar la verdad, pero donde la verdad puede cambiarlo todo. Estoy segura que la paz que todos ansiamos está cerca. La crítica, la venganza, la ira, el odio y la incomprensión serán borrados para siempre. Y todo esto en el espacio tiempo: aquí y ahora. Gracias a Dios.

domingo, 28 de septiembre de 2014

DESCRIBIENDO A REMBRANDT: "EL REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO"


 
 Aceptando el reto de mi querido amigo Alberto Gil (para más info. sobre el mismo, clicar en el nombre), espero que la humilde descripción que voy a dejar a continuación sobre mi obra elegida, “El regreso del hijo pródigo” de Rembrandt, esté a la altura de su reto y expectativas.

Espero con ilusión recibir mi premio: un relato inspirado en el cuadro escrito por Alberto, del que ojalá sea merecedora.

Por muchos años de amistad, Alberto, figura querida, y por muchos retos a superar a tu lado. Va por ti.


 
EL REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO: UNA HISTORIA DE AMOR Y PERDÓN
 

“El regreso del hijo pródigo” es, según se dice, la última obra del genial artista holandés Rembrandt, el maestro del claroscuro y uno de los más importantes pintores del barroco. Este cuadro, realizado en el año 1669, está repleto de simbolismos a través de los cuales el autor pretende mostrar el poder y la ternura de Dios.
 

Las dimensiones del lienzo son 262 cms de alto x 205 de ancho. Aunque son medidas de una pintura destinada a una iglesia, fue adquirido por la Zarina Catalina la Grande e instalado en la residencia de los Zares en san Petersburgo (Rusia) en lo que hoy es el Museo Hermitage.


-Un cuadro con ‘historia’:


“El regreso del hijo pródigo” se inspira en la parábola del hijo pródigo contenida en la Biblia. Es la historia de dos hijos y su padre. El menor, después de pedir a su padre la parte de la herencia que le correspondía, se marcha lejos de casa a vivir un estilo de vida libertina y disoluta. Una vez que ha dilapidado todo el dinero, regresa con la intención de que su padre lo vuelva a admitir aunque sea como criado, ya que no es merecedor de otro trato. Sin embargo, la alegría del padre es tan inmensa que le monta una gran fiesta para celebrar su regreso. El hermano mayor se ofende por la feliz acogida brindada a su indecoroso hermano. Su comportamiento siempre había sido ejemplar y nunca habían celebrado una fiesta en su honor. El padre le hace reflexionar sobre la importancia del arrepentimiento, el perdón y la caridad.
 
 
-Ambientación de la escena:

 
La escena está representada en la puerta de una casa. Una enredadera, o parra, abraza el muro de piedra adornando la entrada. Se deja entrever su recorrido desde la derecha del muro hacia el margen superior de la puerta. El suelo de la calle dibuja una  especie de alfombra bajo los personajes.

 
-Personajes:

 
En la escena aparecen seis personajes, cuatro masculinos y dos femeninos.

 
La escena principal, la figura del padre acogiendo al desdichado hijo menor, no queda centrada en el cuadro, sino a la izquierda. Tras ellos se encuentra la puerta de entrada a la casa. Pese a ello, son los que captan toda la atención. Una luz dorada los ilumina e inunda el rostro del padre, que dirige la mirada hacia abajo resaltando la emotividad de la escena, aunque el núcleo de la misma reside en el gesto sencillo de sus manos. Visiblemente son estos personajes los que concentran la máxima luminosidad del cuadro. Padre e hijo menor, aunque no ocupen el centro de la composición, sí se convierten en el grupo humano más importante del mismo.


Ante el padre y de espaldas, el hijo menor aparece arrodillado, con la cabeza recostada sobre el regazo de su misericordioso padre, en actitud sumisa y arrepentida. Destacan los ropajes de ambos personajes: el padre viste ampulosamente y el hijo viene ataviado con harapos. Es más, los pies del joven reflejan la desdicha y la miseria vividas en los últimos tiempos: el pie izquierdo, descalzo, muestra una cicatriz, al mismo tiempo la sandalia del pie derecho está rota. La ropa es vieja y el personaje ha sido representado con la cabeza rapada.

 
El padre aparece inclinado levemente sobre el hijo menor, con gesto sereno y los ojos ligeramente cerrados en actitud de perdón y misericordia, con las manos delicadamente apoyadas sobre los hombros del hijo. Va vestido con un enorme manto rojo echado sobre los hombros, el cual contrasta con la vestimenta del hijo mayor, quien los observa con atención. Por debajo del manto se entrevén las mangas de una túnica color ocre con reflejos de un dorado verdoso que contrasta con los vestidos harapientos del joven hijo.


A la derecha del cuadro, el hermano mayor observa la escena de perfil, con gesto serio y circunspecto. La tristeza asoma a su mirada, me atrevería a decir, en contraposición a la severa reacción de cólera e indignación que el relato bíblico recoge sobre este personaje. Es más, sus manos, que sujetan una vara de madera que se apoya en el suelo, están recogidas en una actitud que se debate entre la espera, la expectación y la prudencia, y contrastan con las del padre, quien las mantiene extendidas sobre el hijo menor. A pesar de que su vestimenta queda relevada a un segundo plano, ya que la técnica de Rembrandt sobre el juego de luces ha pretendido que sólo destaque su rostro y la posición de las manos, se deja entrever que, al igual que el padre, viste caros y vistosos ropajes, evidencias de una posición acomodada.


Rembrandt consiguió plasmar, con verdadera maestría, muchas emociones.
 

Por otro lado, está el gesto de expectación de los tres personajes restantes que observan la escena desde un segundo plano. Van vestidos con ricos ropajes típicos de la época, aunque apenas se dejen entrever gracias al juego de luces y sombras que utilizó Rembrandt para dotarles de un menor protagonismo en la historia del cuadro. Testigos mudos del regreso, observan la situación desde la penumbra gracias a la técnica utilizada por el autor. Y si bien sus rostros pueden reflejar sorpresa, curiosidad o desconcierto, ninguno de ellos transmite al espectador ni un atisbo de resistencia, resentimiento u hostilidad hacia el recién llegado. Rembrandt consiguió plasmar el espíritu evangélico de la parábola bíblica en todos los personajes de la obra con admirable maestría.


La figura de medio cuerpo de una mujer, asomada desde el lado derecho de la puerta, y que observa la escena de cerca con gesto de curiosidad, centra la escena y contrasta con la lejana figura de otra mujer que, con un velo blanco echado sobre la cabeza e iluminada tan sólo desde medio cuerpo hacia arriba, observa la escena desde el interior de la casa. Esta segunda mujer es el personaje que más alejado de la escena aparece, por lo tanto, su rostro se entrevé ensombrecido y difuso. Como la puerta está ubicada a la izquierda del cuadro, aparece cerca del margen superior izquierdo del cuadro.


Bajo la mujer que se asoma por el margen derecho de la puerta, sentado ante el muro de la casa, asoma un hombre de mediana edad, y aspecto impecable, completando la obra. Se encuentra estratégicamente sentado a la izquierda del hijo mayor. Con mirada fija y penetrante, observa la escena principal con total atención. Lleva un amplio y oscuro sombrero, bigote fino y alargado, y parece golpearse el pecho con el brazo derecho, gesto que hace pensar, junto a la riqueza de sus vestidos, que posiblemente se trate de un administrador. Apoya la mano izquierda sobre la pierna derecha, a la altura del tobillo, aprovechando que la tiene cruzada sobre la izquierda en un expectante gesto que se debate entre la inquietud y el reposo.


Para finalizar, cabe destacar que no menos significativas son la expresividad de la luz, la gama cromática utilizada, la técnica y la sencillez compositiva, la que hacen de este cuadro una auténtica obra maestra del barroco.

lunes, 23 de junio de 2014

EL DÍA QUE EMPECÉ A SENTIR LA VIDA


El día que empecé a sentir la vida fue el día en el que comprendí que sólo de mí dependía mi propia felicidad. Advertí que la felicidad es un estado del alma, un nivel determinado de conciencia. Nada que se encontrara ‘fuera’ de mí, sino dentro. Y aprendí que no necesitaba a nadie para ser feliz, pero que, sin embargo, el sentido de la vida es compartir, por lo tanto, no merece la pena vivirla en solitario. Y también supe que los apegos a determinadas cosas terminan siendo causa de infelicidad y dependencia… y que cuantas más cosas tenemos, menos las valoramos y más necesitamos. Y que las carencias, en las que solemos enfocar nuestra atención y que tanto nos deprimen y limitan, no nos hacen otra cosa que más vulnerables y autocompasivos.

Ese día aprendí que las grandes metas y ambiciones sólo nos llevan a competir con otros y eso no da la felicidad. Conlleva estrés, ansiedad y, a la larga, múltiples frustraciones. Comprendí que la auténtica felicidad se halla en las cosas sencillas: una conversación, un paseo… nada complicado. En realidad, me di cuenta que vivir es como un juego que ni siquiera requiere una estrategia. Supe que al ser honesta conmigo misma también lo soy con los demás, y creo que merece la pena. Hay tanto que aprender y tanto por lo que luchar… Ese día entendí que el amor es el camino y el orgullo una barrera. Que cuando apoyas a alguien y lo animas a seguir, lo engrandeces. Y cuando haces algo positivo por alguien debes saber que eres el/la creador/a de una cadena, porque tendemos a imitarlo todo y, tarde o temprano, aquellos a quienes hiciste bien predicarán con el ejemplo.

El día que empecé a sentir la vida me di cuenta que no necesitaba entender muchas cosas. Que, a veces, con saber poco es suficiente… pues lo que sobra suele ser desperdiciado. Y me di cuenta que ya no tenía que vivir tan angustiada, que estoy bien, que he llegado hasta donde tenía que llegar, que ha merecido la pena. Y ahora paseo más y disfruto del trayecto. Ahora incluso veo paisajes que antes no veía. Mis injustificadas preocupaciones y obsesiones eran el centro del mundo, nublaban mi visión y no dejaban paso a nada más. Y la felicidad, que vive dentro de cada uno, luchaba impotente por resurgir. Como la enredadera que tiende a crecer, aferrándose a la vida. Si lo encuentra en su camino, esquiva el obstáculo pero no se detiene. Sigue su crecimiento hacia otro lado. La naturaleza misma nos enseña con su ejemplo a ser constantes, pues ella nunca se rinde. Y a veces ocurre que el único problema que tiene el ser humano, los únicos ‘obstáculos’ con los que se encuentra, sólo están en su mente, no es nada físico. La felicidad, que no es otra cosa que un estado mental, siempre está ahí… en cada ser, como un don natural.

Me di cuenta que la vida es jueza, abogada y acusación particular al mismo tiempo… dependiendo del camino que tomas. Si no nos presentara ciertos retos de vez en cuando, el juego que nos plantea a diario sería aburrido y monótono. Terminaríamos inmersos en una desesperante ociosidad. Hay que atreverse a vivir la vida, plantarle cara, aceptar sus retos. Nadie dijo que sería fácil ni tremendamente divertido. Precisamente por eso, porque la vida se improvisa a cada paso, porque no sabemos qué va a ocurrir en el minuto siguiente… debemos aprender a afrontar cada situación. Si no nos queda más remedio que representar nuestro papel, seamos los protagonistas de nuestras vidas y aprendamos a improvisar.

Aprendí también que cuando se hacen las cosas desinteresadamente el universo entero conspira en tu favor brindándote su ayuda. Sus bendiciones te llegan por cualquier otro lado. Y supe que actuar sin esperar nada a cambio es la mayor garantía de satisfacción. Porque si no esperas nada, no hay frustración. Nada puedes reprocharle de quien nada esperas. Por eso hay que dar, por generosidad y de corazón. Y si se recibe… si se recibe se debe ser agradecido porque no se esperaba nada a cambio. Ése es el secreto de la felicidad. Sólo viviremos plenamente cuando dejemos de buscar protagonismo y la aceptación ajena. No hacen falta esas cosas cuando sabemos bien quiénes somos. Ésa es la fórmula.

El día que empecé a sentir la vida aprendí que se brilla mucho más cuando te centras en realzar los aspectos positivos de otros, sus habilidades, sin llegar a ser servil. Porque para ‘crecer’ no es necesario pisar a otros, ni se ‘brilla’ ocultando otras luces... No, no es ése el camino. Lo único que nos ensalza como personas es la humildad. Así es. Si quieres ser grande, sé pequeño. En el mundo que habitamos casi nada es lo que parece y casi todo está al revés. Es parte del juego. Sé pequeño, ayuda al que te necesita y serás el más grande de todos… pero no tengas la pretensión de ser grande. Simplemente sé.

Somos excelencia antes de nacer. Yo misma, una persona normal y corriente, fui una gran idea en la mente de mi padre. Una esperanza. Yo fui un deseo, un pensamiento inamovible años antes de nacer. Antes, incluso, de coger forma ya se me idealizaba… No puedo ahora traicionar ese deseo, esa esperanza, esa ilusión cayendo en el desánimo. Por eso me alegro tanto de que haya llegado el día del despertar: he dejado de quejarme para empezar a sentir la vida. De verdad. Y me doy permiso desde hoy mismo… permiso para vivir plenamente, permiso para equivocarme, para acertar… para ser feliz. Porque todo tiene un porqué y el principal sentido de la existencia es, simple y llanamente, ser. ¡Feliz verano!

domingo, 25 de mayo de 2014

'Elementos en Espiral' en el XX Aniversario de la Casa de Cultura de Pilar de la Horadada

 
          Tras la exitosa representación teatral de mi obra ‘El Maestro de Nazaret’ el pasado mes de abril en la Casa de Cultura de Pilar de la Horadada, quién me iba a decir que mi poemario, ‘Elementos en Espiral’, además de ser el detonante de una cadena interminable de presentaciones y actos literarios desde su publicación meses atrás, iba a ser el siguiente en desfilar por la alfombra roja del salón de actos del citado lugar arropado por los flases y los aplausos del público asistente. No puede haber nada mejor.
 
          Con motivo del acto conmemorativo del XX Aniversario del nacimiento de la Casa de Cultura, una celebración que resultó entrañable y emotiva a partes iguales gracias a la amabilidad e interés de los organizadores y de tantas otras personas que trabajan para hacerlo posible, aquellos que nos movemos en el ámbito literario pilareño asistimos a una nueva e ineludible cita con la literatura. Esta vez, el requisito exigido para poder participar en tan emotivo acto, es contar en nuestro haber con una obra publicada este mismo año. Cumplida la condición, allí nos congregamos Valerie Thunem, Diana Al Azem, Agustín Fernández Ros, Fco. Sánchez Lizón y una servidora. Ana Pomares, a quien echamos de menos, no pudo asistir por motivos personales.
 
          
          De esta manera, un año más, escritores amigos, jóvenes promesas literarias y dos versados lectores, tuvimos la ocasión de encontrarnos gracias a una efeméride muy especial que aunaba, en un mismo acto, el aniversario de la Casa de Cultura con la postergada celebración del día del libro y las actividades vinculadas a este día, como el fantástico homenaje a los autores locales y la entrega de premios y diplomas a los mayores lectores de la Biblioteca Pública Municipal (Maxim Ranchuk en la categoría de infantil y Mª Elena Trigo en la de adulto, por cierto), y a numerosos escolares del municipio cuyos relatos habían resultado seleccionados por su calidad narrativa. Animó la velada Gapdamoh, un grupo de baile muy sensual, y, para finalizar, proyectaron un vídeo que recogía en imágenes la presencia de la Casa de Cultura en el Pilar desde sus orígenes, así como los objetivos logrados desde entonces. El alcalde clausuró el acto agradeciendo a la directora, María García, su entrega y profusa labor con un bonito ramo de flores.
 
          Quisiera hacer hincapié en el papel fundamental que la literatura debería tener en nuestras vidas desde la infancia. La literatura… esa dama irisada que nos invita a soñar y nos ayuda a conquistar grandes metas, aparte de la capacidad que posee para evadirnos y ampliar horizontes. Ella y su habilidad de adentrarnos en universos infinitos, también abre puertas y muestra nuevos caminos. Y en lenguaje poético añadiría, dado que este escrito va dedicado a la poesía, que la literatura posee el don supremo de dar y repartir felicidad, de conquistar almas y expandir conciencias; la habilidad de adentrarse en los entresijos de la mente humana logrando, incluso, tocar nuestra fibra más sensible y los sentimientos más interiorizados. De todo eso y más es capaz la literatura… es importante que lo experimentemos desde muy jóvenes.

 
          Y, como os decía, en el acto del pasado día 7 de mayo tuve la oportunidad de presentar mi último libro, ‘Elementos en Espiral’, mi primera incursión en el género de poesía donde medio centenar de poemas que pretenden rendir un sentido homenaje a la galantería y el romanticismo, nos hablan de amor apasionado en fusión con los cuatro elementos clásicos de la naturaleza: AGUA-TIERRA-FUEGO-AIRE… Una combinación única, profunda y trascendental, de sentimientos, emociones y deseos.
 
          Metafóricamente hablando, en los poemas, el fuego sería imagen y arquetipo de pasión y deseo; el agua, el fluido vital para la existencia; el aire, lo invisible, los anhelos; y la tierra la fertilidad, la materia, la figura del ser amado… La espiral que cierra el título simboliza que estos conceptos no tienen fin, son ilimitados, como el mismo amor. Ya que el amor es el eje alrededor del cual gira y vibra todo.
 
          A modo de observación, decir que mi intención principal al escribir los poemas, lejos de la idea de escribir un libro, no fue otra que la complicada empresa de adentrarme en la esencia humana, la parte espiritual, los sentimientos… aquello que todos tenemos en común, puesto que la humanidad, en realidad, es una. Todos somos uno y necesitamos las mismas cosas para subsistir. El ser humano depende de los elementos que le rodean para vivir dado que se sirve de ellos constantemente… FUEGO-AGUA-TIERRA-AIRE. Sin obviar que, aparte de satisfacer sus necesidades vitales, también necesita AMOR. Amor para existir, amor para ser, amor para desarrollarse, amor para vivir la experiencia humana que tenemos, ya que nuestra esencia humana va más allá de lo material: somos una maravillosa conjunción de elementos, anhelos y sensaciones. Somos CUERPO, MENTE y ESPÍRITU. Somos parte de todo y del todo.
 
         
          El interior del libro recoge 12 extraordinarias fotografías de las muchas realizadas por Rafa Mellado donde la sensualidad y el arte se encuentran y conjugan magistralmente resultando en unas imágenes que conforman el binomio ‘naturaleza-ser humano’ como la auténtica unidad que es. Una servidora se prestó como modelo a la dirección del fotógrafo posando en aquellos escenarios que mejor recrean los cuatro elementos de la naturaleza… Esto es un resumen de todo lo que es y todo lo que encierra ‘Elementos en Espiral’.

lunes, 28 de abril de 2014

'El Maestro de Nazaret' puesto en escena


El sueño de todo/a escritor/a hecho realidad... mi 'Maestro de Nazaret' ha llegado al teatro. ¡Muchísimas gracias al maravilloso elenco de actores y actrices que lo ha hecho posible! ¡Sois los mejores! Mi eterno agradecimiento para vosotros/as.

lunes, 14 de abril de 2014

'El Maestro de Nazaret'... en Pilar de la Horadada


Cuando escribí ‘El Maestro de Nazaret’ no lo hice con la intencionalidad de escribir un libro, sino con la remota ilusión de ganar un concurso de narrativa breve que una editorial de Ponferrada organizaba desde un renombrado periódico de tirada nacional. Como la motivación para un escritor es algo tan fundamental como la imaginación, mi acicate fue presentarme al certamen con la finalidad de destinar el premio a una causa benéfica en el caso de resultar ganadora. Y así fue como mi primera novela empezó a coger forma…


Un mes más tarde, una llamada de la editorial renovó mis expectativas: aquel relato que había escrito, principalmente con el corazón, había quedado finalista. Y como sólo se vence a quien se rinde, aunque no había ganado, me quedaba la opción de apostar por la auto edición… una propuesta de la editorial tan inesperada y atractiva como costosa.


Si alguien me pregunta qué pretendo transmitir con ‘El Maestro de Nazaret’, mi respuesta es directa y sencilla. No se trata de una biografía más sobre la vida de Jesús. Los relatos evangélicos han dejado constancia del trato cercano y de compañía, de amistad, podemos llamarlo, que Jesús mantuvo con mujeres que le seguían y estaban con él. Es más, es una mujer quien le unge derramando un frasco de perfume sobre su cabeza y de la que el Maestro afirma solemnemente: “Os aseguro que en cualquier parte del mundo en que se anuncie esta buena noticia, será recordada esta mujer y lo que ha hecho”. (Mt 26,6-13) A partir de la lectura de este pasaje, tuve claro, como si de un mensaje espiritual se tratara, que debía escribir sobre la generosidad y entrega de aquella mujer. Paralelamente a esto, son variados los pasajes que recogen el trato que mantuvo con ellas: “Después de esto, Jesús caminaba por pueblos y aldeas predicando y anunciando el reino de Dios. Iban con él los doce y algunas mujeres que había liberado de malos espíritus y curado de enfermedades: María, llamada Magdalena, Juana, mujer de Cusa, Susana, y otras muchas que le asistían con sus bienes.” (Lc 8,1-3) Y son las mujeres las que siguen junto a él cuando muere en la cruz, cuando es sepultado y cuando resucita: “Algunas mujeres contemplaban la escena (de la crucifixión)… que habían seguido a Jesús y lo habían asistido…” (Mc 15,40-41).


Y como el mayor de todos, es aquel que sirve a los demás, mi intención desde el principio fue esa: sacar del anonimato a una de esas mujeres dándole un nombre propio y dotándola de un rostro visible: Sarah. Ella nos da su testimonio de fidelidad y de amor hacia su Maestro. Por eso, ‘El Maestro de Nazaret’ habla de lealtad, sacrificio y emoción. No se trata de un auto religioso donde Jesús termina, tal cual sucedió, cruelmente crucificado. ‘El Maestro de Nazaret’ pretende ir más allá: habla de reconciliación, de resignación, conformidad, fe y esperanza. Habla de respeto hacia la figura y voluntad del Maestro. Y del digno trato que éste mantuvo con las mujeres y los más desvalidos, según los evangelios: cercano y compasivo, comprensivo y cordial… Dios hecho hombre.


Llegó la hora de la cosecha. La semilla fue plantada hace ya más de tres meses… y, por fin, tras largas horas de ensayo, tras incontables encuentros y toda la ilusión y concentración volcada en el desarrollo de un trabajo impecable, la obra de teatro ‘El Maestro de Nazaret’ ha cogido forma. Y significa todo un lujo y un honor para esta humilde servidora vuestra que una historia tan sencilla, pero sentida palabra por palabra, haya pasado a formar parte del patrimonio de la Semana Santa pilareña. No puede haber nada mejor.
 

¿Qué puedo decir a estas alturas que no haya dicho ya? Son incontables los sentimientos de sorpresa, emoción y gratitud que se han despertado en mí al ver el esfuerzo de tantas personas volcadas en llevar al teatro a mi ‘Maestro’. Quienes me conocen saben de mi enorme admiración y fervor hacia el estupendo grupo de actores y actrices que dan vida a la obra. Mi más sincero agradecimiento a quienes han colaborado, de una forma u otra, en su puesta en escena, difusión y publicidad. Gracias a todos por la ilusión, por la entrega, por tan buena actitud. Gracias a Ramón Buitrago por ser el precursor de la idea de pasar la novela a teatro. Gracias al director de la obra, José Antonio Navas, nuestro Jesús particular, por tanta entrega y pasión. A Mª Carmen Villaescusa por ser la presidenta de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades a quien se le ha hecho entrega de la obra, por su colaboración e interés. A Rafael Mellado por la excelente exposición fotográfica que estará expuesta hasta fin de mes en la Casa de Cultura y mediante la que colabora de la manera que mejor sabe hacerlo.
 

Quisiera terminar dedicando mis últimas palabras a Pilar López y a su brillante interpretación. Pilar da vida a la Sarah del relato de una manera tan real como espectacular, convirtiéndose, a mis ojos, en la verdadera Sarah de aquel Israel del Siglo I que se enfrentó con valentía y fidelidad a grandes y poderosos por el amor incondicional profesado hacia su maestro. El mismo amor que, a día de hoy, sigue manifestándose a través del cuerpo, la inteligencia y la belleza de nuestra estelar actriz. Gracias Pilar por darlo todo y por tanto recibido.

Fotos: Rafa Mellado