
Durante nuestro largo y cansado transitar por los altibajos terrenos de la vida solemos descuidar un pequeño detalle muy importante y cuya reflexión me sobrevino en el camino. Vamos por la vida como aquel inexperto caminante que, cargado de una henchida mochila, emprendió un largo viaje. Agotado y exhausto por el esfuerzo, enseguida se percató de que tenía que desprenderse de todas aquellas cosas innecesarias con las que había cargado su mochila para poder llegar a la meta o jamás lo conseguiría. Al menos no disfrutando de la experiencia y del paisaje.
Pues si para emprender cualquier travesía debemos procurar llevar lo justo y necesario en la mochila, llegando a la conclusión de que, a la larga, hasta un insignificante pintalabios pesa: ¿por qué no hacemos lo mismo con nuestra mente, liberándola de todo aquello que le es innecesario y que tanto le fatiga llevar a cuestas?
El equilibrio y la quietud mental vuelven a nosotros cuando llevamos en nuestra masa gris sólo aquellas cosas realmente necesarias.

Rosa, interesante reflexión... pero a veces también llevamos la carga de otros, y tampoco es bueno...
ResponderEliminarPAZ Y AMOR para todos, sobre todo para ELLOS...
PD: leí tu libro, me encantó...
Las realmente necesarias y también yo añadiría...positivas.
ResponderEliminarPorque las negativas, así sean pocas, pesan horrores.
Linda entrada amiga, bella y sabia reflexión.
Un besote
Gizz
me ha gustado
ResponderEliminarreflexionaré que llevo en mi mochila por si sobra algo...
:)